martes, 13 de julio de 2010

Precios al consumidor en Cuba

En las llamadas tiendas de recuperación de divisas en Cuba, en constante ascenso, la mayoría de los artículos de primera necesidad se venden a precios comparativamente altos, fuera del alcance de la mayoría de la población cubana. Paradójicamente hoy día las tiendas de divisas se han convertido en el paño de lágrimas de las familias cubanas, para resolver sus apremiantes necesidades de alimentos complementarios a la cuota asignada en el racionamiento, todavía vigente, y otros para el hogar: detergentes, jabones, desodorantes, artículos de ferretería, etc.

El problema radica en que a los artículos que se venden en estas tiendas (las shoping como les llama el pueblo), se les multiplica por una tasa fija de recargo estatal que generalmente duplica al precio minorista fijado por el distribuidor. Entonces ese es el precio al consumidor.

Pero la demanda de los bienes de primera necesidad, escasamente satisfecha en Cuba, suele ser muy elástica al precio. De un artículo de igual calidad que otro, a menor precio se vende mayor cantidad y por supuesto, a mayor precio se vende menos. Si tenemos en cuenta que la masa de ganancia está en función de la cantidad y el precio, entonces podemos asumir que a mayor cantidad vendida mayor masa de ganancia, aunque el precio sea menor. Esto en términos económicos quiere decir que, como tendencia, en el mercado existe un equilibrio entre la demanda solvente de la población, precios al consumidor y volumen de ventas que ofrece una determinada masa de ganancia, y esta ultima tiende a ser similar para el distribuidor, sin necesidad de alterar drásticamente ninguno de los dos últimos factores, pues en definitiva quien la regula es la demanda solvente de la población (volumen de dinero disponible).

Por tanto, si en vez de gravar con una tasa de recargo tan alta al precio minorista fijado por el distribuidor, se incrementara la venta los artículos, el beneficio podría ser similar para las empresas estatales y entonces se podría aliviar mucho más las penurias del pueblo, porque los productos se realizarían más rápidamente en el mercado y, como es lógico, el consumidor recibiría mayores cantidades de productos con el mismo dinero. Son miles y miles las personas las que compran día a día en las shoping a lo largo y ancho del país. Nadie piense que eso es exclusivo para algunas gentes privilegiadas. Eso hace mucho tiempo que terminó en Cuba.

Hoy día toda la divisa que cae en manos de los cubanos, ya sea por estímulos laborales o productivos, remesas familiares u otras fuentes, van en su inmensa mayoría a parar a las tiendas de recuperación de divisas, en la compra de artículos de primera necesidad. La gente cuenta centavo a centavo lo que tiene y todo lo gasta. Puede haber excepciones, no lo niego. Pienso que quizás la mayoría de muchos de estos productos lo que deberían es estar exentos de ese recargo estatal y entonces el pueblo consumiría mucho más y al final, las ganancias del Estado serían similares.

Ramón pérez Cabrera
Abril, 2007

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