martes, 13 de julio de 2010

Venta de carne de res en Cuba

Uno de los artículos más deficitarios, por no decir ausente, de la cocina cubana en la actualidad lo constituye la carne de res. No sucede lo mismo con la carne de cerdo que su abastecimiento a los mercados ha ido aumentando paulatinamente. Pero en 1994 era prácticamente imposible comprar carne de cerdo, a ningún precio. Se liberó su venta y ahora usted puede comprarla todos los días en todos los pueblos del país, incluyendo la capital. Se daba el caso, según un reporte periodístico de hace pocos días, que en Pinar del Río ya no hay capacidad de elaboración de carne de cerdo para asimilar todo lo que producen los campesinos, y a éstos el acopio estatal, les retrasa la compra de sus cerdos cebados.

Pienso que existen dos factores importantes que motivan esa disyuntiva. Uno es económico, pues a los productores les es mucho más rentable producir un cerdo para la venta que un torete. El otro, no menos importante, obedece a las medidas restrictivas vigentes en cuanto a la venta y sacrificio del ganado mayor que afectan a todos los productores del país. Veamos algunos ejemplos.

Un lechón alcanza su óptimo crecimiento para la venta con buena alimentación en la tercera parte del tiempo que un torete. Paradójicamente, a los precios oficiales actuales, ambos se venden en pie, más o menos por el mismo valor. Se deberá tener en cuenta también que una puerca pare a los tres meses de preñada y una vaca a los nueve meses; mientras la primera puede parir, como promedio, de ocho a diez lechones y la vaca regularmente un sólo ternero. Excepcionalmente dos, cuando pare jimaguas.

El dueño del lechón lo vende en pie, lo sacrifica para vender como carne fresca o comer en su casa, o lo regala. Él es su verdadero dueño. El que cría el ternero no lo puede sacrificar; ni para vender, ni comer en familia. Lo utiliza o vende como animal de trabajo o se lo vende al Estado. Él nunca será su verdadero dueño y lo tiene que cuidar día y noche porque si se lo roban, cosa que ocurre a menudo, tiene que pagar una multa, en el mejor de los casos. Luego, ¿Qué interés puede tener un productor en criar un ternero? Más bien es una carga, porque le crea serios problemas. Acabo de hablar con un campesino que vive en Camagüey. Tiene caballería y media de tierra. Vendió recientemente ganado vacuno por 35000 pesos y me dijo: “Que va… esto da mucho trabajo, ahora hice un convenio para criar puercos, que me los echo al hombro y hago con ellos lo que me dé la gana”.

Pienso que mientras no se estimulen adecuadamente a los productores de ganado vacuno y se eroguen las actuales restricciones a éstos en cuanto al sacrificio y venta del mismo, no comenzará el camino para llegar a un abastecimiento normal de carne de res a toda la población, y hasta cierto punto, a precios asequibles.

Ahora se venden algunas cantidades de carne de res de contrabando y la gente, por lo general, protege a los contrabandistas y, salvo excepciones, no los denuncian. En las tiendas de divisas los precios de la carne, de todos los cortes, están fuera del alcance de la gran mayoría del pueblo, incluso de la gente de mejor posesión económica. La carne de res en estas tiendas la compran fundamentalmente los diplomáticos y los extranjeros residentes en Cuba.

Por otra parte, esta prohibición crea un permanente estado de tensión en quienes producen los vacunos; pues constituyen importantes fuentes de delitos, donde los principales involucrados son los propios productores.

Ramón Pérez Cabrera
Abril, 2008

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